lunes, 13 de mayo de 2013

Noticias depapel

Reseña del libro ALGO MÁS QUE LUZ de Rafaela Hames, aparecida en el suplemento literario del diario Córdoba, Cuadernos del Sur. Firmada por Manuel Gahete, al que desde aquí queremos dar las gracias por su atención hacia este libro.

Una luz que nace

Manuel Gahete 11/05/2013

Editar un libro de versos en una colección tan bien tratada supone ya un lujo imponderable. Y no solo para el creador que imprime su emoción vital o intelectual a través de la palabra fértil, viva, incombustible y misteriosa de la poesía, sino para el lector que aspira a través de sus páginas el delicado estremecimiento de la sensibilidad y la belleza. Es ciertamente loable la labor acometida por Ediciones de papel para verter la escritura de los poetas contemporáneos en odres de inveterada distinción. Fascinantes las ilustraciones que acrisolan los versos con sus haces de luz.

El número quince de la cuidada colección Versos a tornillo, que bien podría remitirnos a pasiones sensuales, recoge la obra última de Rafaela Hames Castillo, Algo más que luz . Para los que no conozcan la trayectoria literaria de Hames, apuntaré que se integra en el fructífero ámbito de la poesía femenina, ocupando espacios que son ya inamovibles. Más de sesenta nombres conforman este brioso movimiento que nos advierte sobre la buena salud de la poesía cordobesa. 

Ya desde el título, Hames nos informa de las cualidades que adornan con ardor su poesía: ciertamente la luz; y, con ella, todo aquello que atrae y que sugiere este singular concepto, atrapado en la red de la historiografía literaria, del que mana inmarcesible aliento. Porque la luz nos remite a un cúmulo de cualidades espirituales y mentales que se asocian a símbolos y metáforas activas de palpitante pulsión humana y contenida aspiración metafísica. Hames lo advierte ya en su prefacio: "Algo más que luz nace como tributo al constante fluir de la existencia, a los ritmos cósmicos que apagan días y encienden noches en las células de todos los seres, astros y planetas". Hames intuye ese sexto sentido trascendente que conecta nuestras acciones con intuiciones, que rompe las barreras entre lo físico y lo anímico, que revela el vasto territorio donde subyace lo inasible. 

La visibilidad de lo invisible es uno de los conceptos que propone Hames, asiéndonos a la noción no tan distante que separa luz y sombra: "Se desgarra la noche / y sangra una locura / dorada como el fuego". Fuego y luz se asocian para inflamar la vida y, por supuesto, para avivar la mente y el espíritu, vislumbrando los perfiles o zonas que en la oscuridad se desvanecen, "tomando para sí el agua lustral/ con que ha de bautizar nuevas palabras". Porque la luz es más que luz en ese instante críptico y mistérico que nos condena a enmohecer el alma. Es más que luz cuando nos salva de nuestra soledad y nos impulsa, buscando la claridad del cielo aunque lejano, la montaña sagrada iluminada por los rayos solares. Incluso en la noche, la luz se columbra en la altura a través de millares de ojos relucientes. Por ello no nos queda más que elevar el vuelo, liberarnos del cuerpo lastrado sobre el navío del tiempo, ese torpe albatros empapado de ceniza y de lluvia que aspira a convertirse en "el ave misteriosa de alas amplias como el orbe".

Porque a veces la luz, de tanta luz, nos ciega; y sobreviene ese dolor humano que nos identifica y nos conculca: "Salgo de la ciudad en llamas y me siento morir bajo el sol". Si finalmente logras contemplar sin cristales lo que ocurre a tu alrededor, el fuego se convierte inexorable en ascuas, en frío, en silencio, en miedo: "Duele algo muy hondo cuando las almas lloran". Hames nos transmite ese deseo universal de justicia que anhelamos los seres humanos. También la llama adquiere ese sentido multiplicador que todo lo iguala y lo absorbe, destruyendo y purificando. 

Luz y oscuridad son elementos complementarios e inseparables, alternando su fuego y su hielo en este Todo abstracto que es el Mundo: "Aquí, en la obscuridad (...) / nacer de nuevo / (...) llevar en las pupilas / una imago de fuego". Porque siempre es posible resucitar de un viejo sueño oxidado, avanzar desde la nada con "esa extraña libertad / ungida de cenizas / que (...) otorga paz". Gran lección de vida, luz para el entendimiento, luz quizás para seguir teniendo fe o "el don sublime / de haber creído, / simplemente". 

Y, por fin, el sosiego. El sosiego de intuir que nos queda la fuerza de celebrarlo todo. El sosiego de saber que las palabras hierven en los labios arrancadas al pensamiento, plenas de emoción y sabiduría. Y ninguna sobra y ninguna falta. Puedes sumergirte sin miedo en esta luz de obscuridad donde nada nos pertenece. No lo dudes, ¡anda, nada, vuela! ¡Eres!

'Algo más que luz'. Autora: Rafaela Hames. Edita: Ediciones depapel. Colección Versos a tornillo Nº 15. Córdoba, 2012


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